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jueves, 23 de septiembre de 2010

DECÁLOGO DEL BUEN SENDERISTA, POR CARLOS LUENGO.

EQUIPO BÁSICO:



1.- El calzado es lo más importante en el equipo de un senderista, ya que sobre los pies recae todo el p eso del cuerpo, y una rozadura, molestias en los pies, etc., nos puede incomodar nuestro día de ruta.

Un calzado adecuado es la base de todo, jamás se te ocurra estrenar calzado el día que tienes una ruta larga o mucho menos de varios días, tipo Camino de Santiago. Antes debes haber adaptado tus botas o zapatillas a tus pies con caminatas previas más suaves. Así mismo, ten mucho cuidado si te vas a calzar unas botas viejas que hace años que no utilizabas, pues además de que se te puede romper o rajar la suela en una ruta larga por terreno accidentado, te pueden causar una serie de rozaduras que convertirán la ruta en una auténtica pesadilla.

Cuando vayas a comprarte unas botas debes tener en cuenta varios factores: Si tú idea es la de hacer largas caminatas de 12-14 km en adelante o de grandes desniveles, recuerda que el pié tiende a hincharse conforme mas distancia y horas llevamos caminando por lo que si notas que te estás probando te queda un poco justa o simplemente no puedes mover todos los dedos, cómprate un número más. Las botas de montaña deben ser ligeras, cómodas y fuertes, con los tobillos siempre bien protegidos. En las tiendas especializadas las encontrarás para todos los gustos y presupuestos. Aunque te sobre la pasta, no te dejes seducir por las marcas famosas, en mi experiencia compartida durante años con varios compañeros, botas más cómodas que siempre hemos calzado han sido las “Quechua” de 1er. ó 2º precio del DECATHLON, apenas 25 € y nos han aguantado hasta dos temporadas perfectamente saliendo casi todos los fines de semana del año.

En caso de duda, no olvides que lo mejor para andar por los senderos y terrenos accidentados son las botas de montaña. Estas botas han de ser ligeras, cómodas, fuertes, con una suela gruesa y dura. El tobillo ha de estar bien protegido para que evite torceduras, esguinces y rascadas. El gore-tex, es un material que impide que el agua o la nieve derretida, penetre dentro de la bota, este material no necesita mantenimiento y es impermeable.

Usa sólo las botas durante la ruta, el trayecto previo y posterior en coche conviene realizarlo con un calzado cómodo o incluso con chanclas que te mantendrán los pies frescos y relajados. Tus pies te lo agradecerán enormemente al llegar a los coches.

2.- La importancia de los calcetines: Es muy conveniente llevar unos calcetines de repuesto. Si los que llevamos se nos mojan, sudamos mucho, pasamos por sitios donde se nos llenan de pinchos... etc., mejor tener unos limpios en la mochila. También nos pueden servir para abrigarnos las manos si nos sorprende mal tiempo y no llevamos guantes (Maurice Herzog, uno de los dos montañeros que coronó por primera vez un ocho mil, el Anna purna, dice que se habría librado de las graves congelaciones que sufrió en los dedos de las manos -tuvieron que amputárselos todos- si no hubiera perdido los calcetines de repuesto que llevaba en su mochila). Es importante que los calcetines no lleven costuras, relieve y que no sean muy grandes para evitar las fastidiosas ampollas. Es recomendable utilizar calcetines de lycra que expelen el sudor y mantienen el pie seco.

Unos calcetines de buena calidad y no demasiado viejos son tan importantes como las botas. Ahora hay unos técnicos buenísimos por unos 8-9 €, que son finitos, llevan refuerzos en los sitios propensos a rozaduras, incluso la puntera térmica para abrigar más los dedos de los pies. Y no suele ser buena idea el rudimentario truco de ponerse dos calcetines, porque de esa forma tenemos casi garantizadas las rozaduras o bien cuando el pié comienza a hincharse tras una larga caminata nos resultan muy incómodos los dos calcetines.

No te olvides cortarte las uñas de los pies antes de una ruta larga o de gran desnivel de lo contrario en las bajadas veras las estrellitas a cada paso ó directamente perderás mas de una uña o las dejarás machacadas.



3.- Llevar siempre una vestimenta adecuada que nos proteja del frío, del viento y de la lluvia o de la nieve, aunque por la mañana al salir de casa luzca el sol o veamos un cielo completamente estrellado, pues en alta montaña el tiempo cambia muy deprisa y nos podemos ver sorprendidos por una tormenta, nevada o ventisca. Entre los meses de octubre a mayo e incluso en verano para rutas de varios días deberíamos llevar siempre un chubasquero en el fondo de la mochila que no pesa nada y apenas ocupa espacio. Si vas a ir a una zona nevada no te olvides del gorro de lana, gafas de sol, protección solar, guantes, braga, un buen forro polar y ropa de abrigo en general.

De la misma manera que de mayo a octubre no debería faltar en el fondo de tu mochila un bañador por si la ruta pasa cerca de una zona que invita al baño en uno de esos días en que el cuerpo te lo pide y la ocasión se presta a ello. Obviamente en verano no te puede faltar la gorra, gafas de sol, protección solar, al menos antes de echar a andar y si la ruta no pasa por ningún punto de agua, el doble de bebida de lo que hayas calculado.

La vestimenta más adecuada es aquella que sea ligera, amplia y que permita libertad de movimientos.

Las camisetas deberían ser siempre transpirables. Nunca de algodón, se empapan rápidamente y hacen perder calor con más velocidad. Si se quiere llevar, será encima de una transpirable para mantener el sudor lejos de cuerpo.



4.- Gafas de Sol: Imprescindibles en montaña. Conviene llevar un segundo par de repuesto, sobre todo en terreno nevado de montaña.



5.- El botiquín debe formar parte de tu mochila y no esperar que otro lo lleve por ti. Una simple rozadura puede amargarte la excursión. En la mayoría de los casos basta con un pequeño maletín o bolsita que contenga unas pinzas, tijeritas, gasas, tiritas, vendas, esparadrapo, material para curas como: aguja e hilos para tratar ampollas, paracetamol, colirio, mercromina ó betadine, pomadas antiinflamatorias, ibuprofeno y unas tobilleras. Las personas que padezcan de problemas de rodillas deben llevar también rodilleras para amortiguar las bajadas y quien padezca de problemas de espalda subida, una faja con ballena que nos ayude a sobrellevar mejor el esfuerzo extra que supone cargar con la mochila.







COSAS QUE NÚNCA DEBERÍAN FALTAR EN LA MOCHILA:



Es muy importante llevar todo lo necesario en la mochila, pero solo lo necesario y debemos ajustar al máximo el peso, porque cada kilo que llevemos de más se nos convierte en una losa en travesías largas. Además de pasar un calvario en la ruta, nos podemos lesionar la espalda cargando como mulos una mochila con varios kilos de más. Lo de cómo distribuir el peso en la mochila es también muy importante, y llevar una buena mochila de montaña y correctamente ajustada a la espalda es fundamental.

El tamaño de la mochila que decidamos utilizar dependerá fundamentalmente de la duración de la salida. Normalmente si ésta es de un día, como suelen ser la mayoría de nuestras salidas, la mochila debería ser pequeña o mediana pero con suficiente espacio para albergar todo lo que se requiera. Para que sea más agradable cargarla es preferible que la espalda sea acolchada y que el cinturón sea ancho y también acolchado, al menos por los costados, hoy en día en las tiendas especializadas se pueden encontrar mochilas anatómicas muy cómodas por precios bastante asequibles.



Complementos varios que nunca deberían faltar en la mochila:



1. Linterna, ó frontal (nunca se sabe si nos puede coger la noche ó si nos encontraremos con alguna cueva que queramos explorar, (¡mucha precaución!).



2. Navaja Suiza, muy útiles, especialmente las que traen cubiertos añadidos.



3. Impermeable



4. Camiseta interior de repuesto, muy útil e higiénico para cambiarte al hacer cumbre o tras finalizar el tramo más duro de una ruta.



5. Móvil (con la batería bien cargada desde la noche antes de salir). 6. Silbato muy útil en caso de pérdida o accidente, ya que en muchas ocasiones se nos puede haber agotado la batería del móvil o simplemente no hay cobertura. En este caso el silbato será nuestro mejor aliado para que nos localicen pues en el silencio de la sierra el sonido podría llegar muy lejos si nos tienen que sacar de un apuro.



7. El socorrido paquete de clínex, para la cagada del camino, intentar parar una hemorragia si no se tiene nada a mano, si vas moqueando, etc.…



8. Guantes, pasamontañas ó braga polar y gorro de lana (fundamentales en Invierno e incluso en verano para rutas de alta montaña).


9. Bebida (mejor sin gas) y comida suficientes.


10. Dinero (en metálico para cualquier imprevisto…en los montes no hay cajeros, y en muchos pueblecitos no se aceptan tarjetas).



Recomendable pero no imprescindible:



11. Gorra, sombrero o pañuelo.

12. Gafas de Sol.



13. Bastón/es de senderismo, previene ó/y alivia dolores de rodillas que con frecuencia se producen con el paso del tiempo, y tanto para apoyarnos en la subida, como para amortiguar las bajadas son tremendamente útiles. Mejor dos que uno.



14. Cámara de fotos que podemos llevar enganchada en la trabilla de la mochila.

Saco de dormir y aislante (en caso de tener previsto hacer noche)



15. Botiquín en el que nunca deben faltar: Venda elásticas y/ó tobillera + “espray” o pomada tipo “réflex”.



16. Cordones de repuesto



17. Pilas de repuesto (bien cargadas) en caso de llevar cámara digital.



18. Crema protectora (usar en todas las épocas del año, esto se puede quedar en el maletero antes de echar a andar).



19. Pequeños mosquetones en la trabilla de la mochila que nos pueden resultar muy útiles para colgar cualquier cosa que necesitemos llevar a mano.

20. Sandalias de velcro, en caso de tener previsto realizar tramos acuáticos cortos ó/y fáciles. Ó simplemente para que descansen los pies, al hacer noche, o realizar una parada larga.

21. Si eres de los que le gusta ir tomando notas por el camino, intercambiando tu dirección ante el encuentro con nuevos amigos, etc… No te olvides llevar un pequeño blog o libretita y bolígrafo o lápiz.



Si vas de guía o coordinador:



22. Brújula o “GPS” (si el presupuesto lo permite: muy útil para fijar la localización en caso de perdernos y naturalmente para poder disponer de la ubicación exacta de nuestro itinerario, pudiendo fijar todas las altitudes y trayectorias del camino. Hoy en día incluso nos podemos permitir el lujo de instalar el track de la ruta que vamos a hacer, antes de hacerla por primera vez, de manera que sólo con limitarnos a seguir el trazado que nos marca el GPS sobre el mapa, coincidiendo con nuestra misma situación, nos permite realizar la ruta sin ningún margen de error.

23. Dos walky-talkies, que deberían ir siempre en la cabeza y la cola del grupo. Hay muchas situaciones en las que se puede plantear la división del grupo en dos: dando la opción de distintos niveles de dificultad, evitar a parte del grupo el paso por una cornisa o un lugar con pasos expuestos, demora de la cola del grupo, ruptura entre la cabeza y la cola por haberse extraviado al llegar a un cruce, accidentes, aviso de paradas obligadas, advertencia de la cabeza a la cola para parar la marcha o corregir la trayectoria, etc.…

24. Mapa de la Ruta a realizar (topográfico y general de la zona, para localizar los pueblos desde las cumbres). Si no quieres estropear el libro o mapa original, llévate la fotocopia de la zona por donde discurrirá la ruta.

25. Si está previsto realizar una ruta con algún tramo comprometido de cornisas, salientes aéreos, remontar o descender pequeñas ó medianas cascadas o tramos finales de cumbre que requieran de cierta pericia de trepada o destrepe, no estaría de más llevar una cuerda o escala con la longitud suficiente para al menos superar esos tramos complicados para facilitar la labor de los compañeros que sin esa ayuda no serían capaces de continuar la ruta, o simplemente tener que conformarse con quedarse en la anti cumbre o simplemente no completar la ruta en su totalidad.





ANTES DE SALIR:



1.- Infórmate de la Meteorología: Los cambios bruscos del tiempo en la montaña son frecuentes: tormenta, niebla, nieve y granizo, pueden hacer que la situación cambie de pasarlo bien a pasarlo mal ó muy mal si no vamos lo suficientemente preparados. Aunque el parte meteorológico, sea muy favorable, no olvides que en la montaña son muy frecuentes los cambios de tiempo bruscos. Por mucho mono que tengas de hacer una ruta, no dejes de tener en cuenta el parte meteorológico, pues no sólo se trata de que te vaya a llover o a nevar, sino que muy posiblemente te puedes encontrar inmerso en un mar de nubes, donde además de no poder disfrutar del paisaje, te puedas perder fácilmente.



2.- La puntualidad es sagrada. Para que nunca llegues tarde al punto de encuentro hay varias costumbres que te serán muy útiles como:



A) Salvo aquello que tengas que meter a última hora como la bebida fría, deja tu mochila preparada la noche antes, si lo dejas para última hora antes de salir de tu casa, casi siempre se te olvidará algo importante y encimas molestarás a quienes están durmiendo.



B) Ropa y calzado junto a tu cama de tal manera que nada más levantarte lo tengas a tu lado y no tengas que ponerte a buscar absolutamente nada, haciendo ruido y molestando a quienes están durmiendo.



C) Sal siempre con media hora más de antelación del tiempo que estimes para llegar al punto de encuentro.



D) Si eres de los que le gusta desayunar en algún pueblo o venta antes de llegar al punto de inicio de ruta, sal como mínimo una hora antes de tu casa y no intentes ganar tiempo en la carretera pisando a fondo el acelerador, sino programando antes tu hora de despertarte. Es responsabilidad de cada uno acostarse temprano la noche antes para estar lo más descansado posible y disfrutar al máximo de la ruta.

E) No confundas jamás hora de comienzo de ruta en el punto de encuentro para iniciar la ruta con hora para que tú llegues y te pongas a desayunar, con la consiguiente falta de respeto para todo el grupo y desconsideración para el guía que se verá en la incómoda situación de tener que recordarte que ya es la hora de iniciar la ruta y no de llegar y ponerte a desayunar.

3.- Elige recorridos que se adapten a tus posibilidades: Infórmate antes de salir de su nivel de dificultad, sus etapas y puntos de fuga ó posibilidades de abandono, en caso de duda contacta siempre con el coordinador de la ruta. Lleva siempre un mapa de la zona contigo. Confírmale siempre tu participación y la de la persona/s que te acompañe/n al coordinador o persona de contacto para la ruta en cuestión, antes de presentarte en el punto de encuentro sin previo aviso.



4.- Si vas a hacer una ruta por tu cuenta y riesgo, planifica tu excursión con un mapa, y haz cálculos realistas en cuanto al horario. No tomes la primera referencia que encuentres en Internet, pues hay mucha copia de copia y en ocasiones muchas descripciones de ruta distan mucho de la realidad o resultan demasiado básicas e incompleta. Contrasta entre varias descripciones: distancias, desniveles, nivel de dificultad, duración aprox., etc.…No te sobrestimes; siempre es mejor quedarse por debajo de nuestras fuerzas. El contacto con los habitantes de cada zona enriquece mucho las experiencias del caminante: pastores, encargados de fincas, agricultores hasta las marujas que se pegan sus caminatas diarias por los alrededores del pueblo, etc... Si no estás muy seguro del inicio de ruta o el itinerario a seguir, pregúntale a alguien del pueblo antes de empezar a andar, porque una vez en ella, posiblemente será difícil encontrarte a gente cuando tú la necesites y si al final has tirado por un camino equivocado, salvo que casualmente te hayas encontrado un paraje maravilloso por sorpresa, desde el punto de vista de la ruta que tenías previsto hacer, habrás perdido el día y el dinero empleado en trasladarte a esa zona.

Aunque lo suyo es que nunca vayas solo, deja dicho dónde vas y sobre qué hora piensas volver, a tus familiares, amigos, responsable de un refugio, etc... Como mínimo sal con dos personas, además de por tu propia seguridad, siempre es más gratificante compartir la naturaleza. En caso de que aún así vayas sólo, una vez que le dejes dicho al menos a una o dos personas de confianza (y si es posible que conozcan esa zona), a dónde vas a ir, el itinerario que vas a seguir y sobre qué hora piensas terminar. No se te ocurra cambiar el itinerario sobre la marcha sin previo aviso y al finalizar la ruta vuelve a contactar con esas personas para confirmarles que la has acabado perfectamente. Si se trata de una ruta que entrañe cierta dificultad o peligro, si te es posible, deja al menos la fotocopia de un mapa del itinerario en el lugar donde te esperen al finalizar la ruta, en caso de accidente esto puede salvar tu vida y el rescate será mucho más rápido y eficaz.

¡Ojo, que los rescates se pagan, sobre todo si son causa de una imprudencia por meterse por donde uno no debe y no por un accidente fortuito!. En la montaña la falta de previsión, la ignorancia, la inseguridad y la torpeza pueden tener fatales consecuencias. Yendo sólo no te la juegues caminando, trepando o destre pando por lugares peligrosos.

5.- Mide tus fuerzas y capacidad y jamás te presentes a una ruta si no estás preparado/a para soportar el nivel de dureza con el que está anunciada la ruta en cuestión. De lo contrario pondrás al coordinador y responsable de la ruta en la incómoda situación de verse obligado a invitarte a abandonar la ruta en una de las primeras paradas de reagrupamiento. Dándote las indicaciones oportunas para que regreses al punto de inicio sin problemas o si lo deseas y las circunstancias lo permiten informándote sobre una ruta alternativa más asequible a tus características de manera que puedas regresar sin problema al punto de inicio.

Nunca te sobrevalores. Entrénate también durante la semana. Pero no cometas burradas como por ejemplo: pegarte una paliza de mas una hora de carrera continua el día antes de una ruta en Sierra Nevada con más de mil metros de desnivel.

La ruta que elijas debe de estar adecuada a tu organismo, es decir en función de tu preparación física será la ruta que llevarás a cabo. En caso de dudas comienza con distancias cortas o de perfil suave como suelen ser las rutas familiares, y de forma progresiva ir aumentando la distancia y el nivel de dificultad. Para poder disfrutar bien de la naturaleza es importante tener una forma física aceptable. Si no haces rutas con frecuencia, al menos la semana antes de la marcha es bueno hacer algo de ejercicio para empezar a tonificar la musculatura y evitar que ésta se quede agarrotada ante la primera adversidad. Es también un buen consejo estirar un poco la musculatura antes y después de la caminata, pues tenemos la mala costumbre de bajarnos de los coches, tras a veces más de horas de viaje y echar a andar inmediatamente sin haber hecho el más mínimo estiramiento previo, lo cual es una burrada que puede provocar fácilmente una lesión muscular, sobre todo en las frías jornadas invernales.

Por lo tanto, ten muy en cuenta la importancia de mantener una forma física aceptable, con ejercicio previo a la marcha y estiramientos antes y después de la misma.

6.- Antes de comenzar la ruta, tienes que consumir alimentos ricos en hidratos de carbono y algo de azúcar para que nuestro organismo pueda aguantar el esfuerzo que se realizará durante la misma. Durante la ruta es bueno llevar alimentos de fácil asimilación, como barritas de chocolate, barras energéticas, galletas, frutos secos. Al final de la marcha hay que reponer toda la energía perdida con una comida variada y de fácil digestión, para ello si las circunstancias lo permiten tomarnos algo en una venta todos ó partes de los compañeros de ruta, a modo de despedida suele ser un gran colofón para la jornada. Y por supuesto, como diría Jesús Calleja, no te olvides de hidratarte durante toda la ruta, es uno de los factores que hay que tener más en cuenta; ya que los especialistas afirman que es casi más importante beber que comer. No hay que esperar a tener la sensación de sed. Lo idóneo es ir bebiendo agua cada veinte minutos y así evitar la deshidratación. La cantimplora ha de estar siempre dentro de la mochila.



7.- No vayas justo de provisiones y guarda fuerzas para el regreso, si ves que vas muy justo es preferible llegar a casa que al destino. Lleva cantimplora y reservas de agua suficientes. De lo contrario los compañeros se verán en la obligación moral de darte parte de la comida o bebida que ellos podrían necesitar más tarde. La comida es más fácil de calcular, pero de bebida para no equivocarte echa siempre el doble de la que calcules, sobre todo para jornadas de mucho sol y aprovecha cada paso por una fuente para volver a llenar tus botellas a tope.



8.- Llévate siempre el móvil bien cargado de batería, y recuerda el número general de emergencias: 112, para utilizar en caso de emergencia ó para que puedas consultar o avisar a alguien en caso de necesidad. En caso de accidente hay un código internacional para que avisen en primer lugar a la persona que tú quieras. Consiste en lo siguiente bien sea a tu mujer-marido, novio/a, padre/madre, o a quien tu quiera, delante del nombre con el que tú tengas registrada a esa persona, por ejemplo: “Mónica”, añádele delante “AA” (avisar antes...) de manera que su nombre siempre aparecerá primero en tu lista como AAMÓNICA” y será a la primera persona que avisen cuando te encuentren.



No olvides apagar el móvil en zonas sin cobertura, de lo contrario el móvil gasta mucha batería intentando buscar cobertura y cuando lleva encendido un buen rato en un lugar sin cobertura, cuando sales a un lugar en que la hay, se queda bloqueado sin ningún tipo de cobertura, hasta que lo apagas y vuelves a encender para recuperar la señal.



9.-Tampoco te olvides de la cámara de fotos, para llevarte a casa los paisajes más bellos de la ruta y las pequeñas maravillas y/o curiosidades del camino. Y al igual que el móvil con la batería bien cargada y pilas de repuesto.



10.- Si piensas realizar una salida por un Parque Natural infórmate antes de si la zona por donde quieres realizar la ruta requiere de un permiso previo, pues de ser así, normalmente deben pedirse con antelación y normalmente te dan un cupo máximo de participantes, que a su vez debes anunciar cuanto antes a las posibles personas interesadas en acompañarte si la piensas proponer como coordinador de una ruta.





11.-El maletero del coche puede ser el lugar perfecto dónde guardar parte de tu equipo que no necesitas meter en casa, evitando así que no se te olviden nunca como por ejemplo: los bastones, la gorra, guantes, polainas, una muda cómoda para cambiarte después de la ruta: cuántas veces nos hemos tenido que volver para casa empapados e incómodos en el coche por no haber metido una simple muda de al menos un chándal, una simple camiseta, sudadera y unas chanclas o unas cómodas zapatillas de deporte. Una bolsa de basura o una caja grande de plástico, como las que venden en los “Todo a 100”, resultan de lo más socorrido para guardar unas botas embarradas, bañadores o neoprenos mojados, de lo contrario podemos dejar el coche hecho una auténtica porquería especialmente con botas embarradas. Un forro polar o al menos una sudadera vieja serían nuestros mejores aliados al llegar a cualquier inicio de ruta y darnos cuenta que no vamos suficientemente abrigados para el frío que hace.

Cuántas veces no habremos llegado ya al coche muertos de sed después de una dura ruta, lamentando no haber caído en la cuenta de haber dejado unas latas de refresco o bebida extra en una pequeña bolsa tipo-neverita que nos hubiera dado la vida al llegar al coche, sin tener que esperar a desandar tal vez un largo y polvoriento tramo de carril hasta salir a la carretera y desde allí llegar a la venta, gasolinera o pueblo más cercano para saciar nuestra sed.

DURANTE LA RUTA:



1.- Respeta siempre al guía o/y coordinador de ruta, siempre y cuando no vaya a llevar al grupo por una zona manifiestamente peligrosa. Pues en los días previos ya se ha estudiado la ruta en sus mapas topográficos con gran precisión, o al menos de forma muy concienzuda, algunos incluso ya llevan marcados los tracks en su GPS con una precisión milimétrica. En caso de llegar a uno de esos cruces de senderos perdidos ó puntos que se prestan a confusión de los que hasta ahora no existían referencias, siempre prevalecerá la decisión del guía y sólo si él lo estima oportuno, improvisará una pequeña deliberación entre los compañeros con más experiencia para decidir el camino a seguir, pero siempre desde el compañerismo, la humildad y la buena voluntad. Jamás desde la prepotencia, la arrogancia, la soberbia o el desprecio de alguien que se crea que sabe más que nadie, pudiendo llegar a provocar una situación de tensión absolutamente innecesaria o incluso la ruptura del grupo.

Por mucha confianza o amistad que tengas con la persona que haga de guía, nunca se debe caminar por delante de él, ni por detrás de la persona que vaya haciendo la función de guía de cola. Si esta norma se respetara siempre nos evitaríamos muchas situaciones desagradables y posibles accidentes que se pueden producir desde el momento que no se respeta esta norma que debería ser sagrada.

Se respetuoso cuando el guía vaya a dar una charla, bien sea la de introducción o cualquier otra que pueda hacer a mediación de la ruta, calla y escucha. Si te pones a hablar en ese momento con otro/a compañero/a, además de no dejar escuchar a otras personas que tengas cerca de ti, obligas al guía a elevar la voz, además de demostrarle una falta de respeto contra su persona y ningún interés por lo que esta persona está explicando, que incluso podría ser de gran utilidad para ti llegado su momento. Tienes todo el día para hablar con todos los compañeros/as que te apetezca. Pero por favor, durante las explicaciones guarda silencio.



2.- No caigas en el síndrome de querer llegar el primero a la cumbre: ¡Mariquita el último! Cuando vamos con un grupo, resulta curioso observar el comportamiento de los compañeros conforme nos vamos acercando a la cumbre. Por muy compacto que haya caminado el grupo con sus paradas y reagrupamientos correspondientes, por delante los que suelen ir más rápido, por detrás los que van más tranquilos ó simplemente no dan más de sí. Al adivinarse la proximidad de la cumbre hay compañeros que se transforman y salen disparados hacia la cumbre como si se tratara de una auténtica competición, otros hasta se pican, otros incluso desde el mismo inicio de la ascensión desaparecen por completo, saltándose todas las pautas de reagrupamiento, mantener siempre el contacto visual, no caminar por delante del guía de cabeza, etc.… y no volvemos a encontrarlo hasta que llegamos a la cumbre, etc.… Afortunadamente hay quien mantiene su ritmo constante e incluso tiene el detalle de esperar e incluso animar a los compañeros que más trabajo les cuesta llegar.

Por experiencia sé que por pequeño que sea el grupo donde vayamos siempre habrá uno o varios compañeros que cuando nos estemos acercando a la cumbre no podrán evitar la tentación de subir disparados hacia ella, pero al menos le sugeriría que no dejaran de respetar las paradas de reagrupamiento hasta la penúltima antes de hacer cumbre y una vez que haya contacto visual entre la cabeza del grupo y la cumbre, entonces si no pueden evitar su impulso de llegar lo antes posible que corran todo lo que quieran, pero al menos manteniendo siempre el contacto visual con el grupo.

3.- Evita el síndrome de las prisas por finalizar cuanto antes. Disfruta del camino a la ida y a la vuelta: Ya sea la ruta lineal o circular, hay compañeros que una vez hemos hecho cumbre ó hemos almorzado y emprendemos el camino de regreso imprimen un ritmo incomprensiblemente acelerado, como si de repente, ya no importará recrearse con el paisaje, con las pequeñas maravillas del camino, disfrutar del paseo, aprovechar para hacer fotografías con la privilegiada luz de la tarde ó incluso disfrutar de un bonito atardecer.

Bastante estresante resulta ya nuestra vida cotidiana en la que la mayoría nos convertimos en esclavos del reloj, como para trasladar ese estrés al camino de regreso en nuestras rutas, el disfrute durante la ruta debería ser igual de intenso tanto a la ida como a la vuelta y no convertir el camino de vuelta en una competición de a ver quién llega primero a los coches.

4.- Si bien no se trata de ningún deporte competitivo, hay rutas, que especialmente en invierno dado su alto nivel de dificultad o la distancia a cubrir, requieren de un ritmo de marcha que no admite mucha demora ni un ritmo lento. Por lo que no está de más recordar que el ritmo de marcha de un grupo dependerá principalmente de la velocidad que lleve el más lento de sus componentes o de lo que se vayan prolongando las paradas, por ello es fundamental que si no tenemos la preparación física adecuada que requiere una ruta en cuestión no nos presentemos a la misma.



5.- A lo largo de cualquier ruta o itinerario, todo cruce de camino o lugar que se preste a confusión debe servir de punto de reagrupamiento y una vez que lleguen los últimos reanudar la marcha. En caso de travesías o rutas de un alto nivel de participación, para evitar masificaciones en dichos cruces o lugares que se presten a confusión, lo suyo sería que cada subgrupo, espere a quienes vienen detrás para avisarles de por dónde continúa la ruta y así hasta que pase por allí el guía de cola, evitando de esta manera que parte del grupo quede cortado o perdido y de camino poniendo en práctica el compañerismo que siempre debe prevalecer en este bello deporte.



6.- Durante la mayor parte de la ruta debemos tener siempre contacto visual con el grupo de compañeros que va por delante o/y por detrás nuestra, muy especialmente en rutas desconocidas. Si vemos que pasan unos minutos y de repente perdemos contacto visual con nuestros compañeros, debemos utilizar todos los medios que estén a nuestro alcance, walkies, móviles, la voz, etc.… para contactar con ellos y reconformar posiciones. Nunca dejar a nadie del grupo solo, y si fuese necesario por algún motivo, para avisar a alguien, llévate siempre su número de móvil grabado tu teléfono y asegúrate de memorizar perfectamente el lugar donde se encuentra. Adáptate a las posibilidades del más débil. Cada montañero es responsable de sí mismo y de sus compañeros. Sé solidario. La seguridad, la calma, el ánimo y el sentido común es lo que debe prevalecer en caso de accidente.



7.- Si por cualquier motivo de una notificación repentina de urgencia, prisas por llegar

a un compromiso posterior a la ruta, ver un partido de fútbol, etc.…cualquier compañero/a decide abandonar el grupo para finalizar la ruta de forma más rápida por su cuenta y riesgo. Se lo notificará siempre al guía o/y responsable o coordinador de la ruta, preferentemente con algún compañero de testigo. A partir de ese momento la/s persona/s que decidan abandonar el grupo lo harán por su cuenta y riesgo. Siendo ellos los únicos responsables de lo que pudiera ocurrirles. Pero lo que jamás se debe hacer es pegar la espantada sin previo aviso y mucho menos sin tener el menor sentido de la orientación, pudiendo dar lugar a una tragedia totalmente innecesaria, pues no se trataría de un accidente, sino de una tremenda imprudencia, que además de echar al traste lo que podría haber sido una inolvidable jornada de montaña y la posterior tensión, incertidumbre y mal rato de búsqueda para todos los compañeros.

En caso de necesitar un rescate del 112, Sereim, Guardia Civil de Montaña la persona en cuestión se verá obligada a pagar el rescate.



8.- Dosifica el esfuerzo durante la marcha, si la ruta se te hace demasiado fácil, no abandones el sendero para crestear o caminar por zonas más complicadas y expuestas donde podrías accidentarte fácilmente. No hagas el loco bajando un cortafuegos a tumba abierta, subiéndote a lugares escarpados, caminando por cresterías peligrosas ó cornisas expuestas de forma innecesaria, pues además de poner en peligro tu propia integridad física y hasta tu vida, estás poniendo en peligro la seguridad del grupo, pudiendo provocar el pánico en algunos compañeros/as a la hora de afrontar un tramo delicado y creando malestar en el grupo.



Aprende a dosificarte, por ejemplo: no debemos afrontar la subida a un monte sin haber asentado el hábito de andar (cuesta arriba) durante varias horas. En el senderismo resulta esencial no agotar las fuerzas y caminar relajado, por lo que no hay que frustrarse si al comienzo las piernas no responden y las pendientes se eternizan. Poco a poco se irá cogiendo resistencia y potencia. Tampoco hay que olvidar el calentamiento: el buen senderista sabe que antes y después de comenzar a andar hay que efectuar estiramientos para adecuar los músculos al esfuerzo

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9.- Alimentación: La temida "pájara" sobreviene cuando el organismo consume sus reservas de glucógeno. Hay que evitar llegar a este extremo consumiendo alimentos ricos en azúcares de fácil asimilación. Las pastillas de glucosa no están de más en el botiquín, cuando llega el caso. Los caramelos son una buena fuente de azúcares y apetecen, en ciertos momentos, más que una barrita energética. Las bebidas isotónicas son buenas, pero después de la actividad; lo que hay que beber es agua, y más en altitud, aunque no haga calor. La cantimplora, al menos de 1,5 litros (mejor 2 litros) es IMPRESCINDIBLE.



10.- En caso de dudas al llegar a un cruce de sendas, nunca tomes la que desciende o sube de una forma empinada, sino la que mantenga un perfil más suave, para que en caso de tener que regresar sobre tus pasos te suponga menos esfuerzo regresar. Si las dos sendas presentan un perfil parecido, decídete por la más marcada. Y si aún así estuvieran las dos igual de marcadas y con un desnivel similar, sin duda alguna, decídete por la que describa una trayectoria más directa hacia tu objetivo.



11.- Deja la montaña como te gusta encontrarla, llévate tu basura. El material orgánico (pieles de fruta...) también contamina visualmente, no nos gusta llegar a un sitio con desperdicios. Practiquemos un senderismo respetuoso con la naturaleza. No abandones ni entierres la basura. Deposítala en un punto de recogida. Recoge los desperdicios que encuentres, aunque no sean suyos.

Para que te hagas una idea de la importancia que tiene el evitar ir dejando residuos por el camino en cualquier enclave importante del mundo tipo Himalaya, Aconcagua, etc.… Cada expedición tiene que pagar un depósito de entre 2.000 y 5.000 € de manera que una vez tengas todo tu equipo de material, ropa, calzado, bebidas, alimentos, etc.… Absolutamente todo es contabilizado lata por lata, bolsa por bolsa. Y para recuperar el depósito que has pagado a la vuelta te contabilizarán todos y cada uno de los residuos y resto del equipo que hayas traído, incluidas las heces en unas bolsas especiales. Si todo coincide te entregan el depósito íntegro, de lo contrario, te entregarán solamente la parte proporcional, dependiendo lo que te hayas dejado por el camino y que sería la diferencia entre lo que te llevaste y lo que te has traído de vuelta.

12.- No arranques flores, ramas, para que todo el mundo pueda disfrutar de ella, ni molestes a la fauna. Muchos animales y plantas están protegidos por la ley, recuérdelo. No cojas nada: quizá no lo sepas y te estés llevando una especie (vegetal) en peligro de extinción. No hagas demasiado ruido, para no molestar a los animales y facilitar que los compañeros que vengan con nosotros puedan verlos de cerca.



13.- Al pasar por una finca privada o zonas de cultivo en general, no se te ocurra ponerte a recolectar naranjas, aguacates, castañas o lo que quiera que sea, porque los que vayamos detrás de ti nos llevaremos la bronca o la reprimenda correspondiente por parte del dueño o encargado de la finca en cuestión ó lo que es peor, provocarás que coja fuerza la idea de alambrar caminos que nunca deberían haber estado vallados, rutas pecuarias o caminos reales incluidos, encontrándonos con sorpresas desagradables.



Las puertas, angarillas o pasos que necesitamos abrir deberán quedar cerrados al pasar el último de nuestros compañeros por allí: ¡el último cierra!.. De este modo no causaremos daño a los propietarios de los terrenos o del ganado que paste por la zona. Cierre portones, verjas, trancas, puertas de cabaña, etc., que encuentre por el campo, para evitar el paso de ganado u otros animales. Cruce las tierras de labranza por los senderos y no pise el sembrado.



14.- Nunca hagas fuego, es un peligro, y ten cuidado con los cigarrillos mal

apagados, son los principales causantes de incendios no provocados. Cada botella de cristal o trozo de cristal que te encuentres puede ser un agente potencial para provocar un incendio, por lo que si no te lo puedes llevar, aunque no sea tuyo, entiérralo ú ocúltalo, donde no le pueda dar el sol.



15.- Respetar las sendas establecidas. Ayuda a mantener los caminos en buen estado y de paso que éstos no se borren con el tiempo. Los atajos deterioran el suelo y crean arranqueras que pueden hacer desaparecer el sendero original.



16.- Respeta y cuida las fuentes, ríos y otros cursos de agua. No vierta en ellos jabón, detergente, productos contaminantes ni residuos de ningún tipo. Para cruzar ó vadear un río (sólo si la corriente no entraña peligro y la profundidad no supera la rodilla), se avanza de piedra en piedra con un pie detrás del otro, buscando el equilibrio dinámico. Pero si no ves claro y no hay demasiada profundidad es preferible que te descalces, te remangues los pantalones y lo atravieses caminando tranquilamente.



17.- Acampada y vivac, no acampes por libre. Respeta los lugares destinados a ello.

No destroces el suelo cavando zanjas o agujeros alrededor de la tienda: estropean el terreno y no sirven de nada. : La acampada libre está prohibida salvo en lugares destinados, señalizados y acotados para ello y el vivac solo permitido a partir de cierta altura (P.R.U.G.) y desde el anochecer al amanecer.

18.- Si tienes tiempo y ganas colabora para seguir marcando el camino con montoncitos de piedra, pues pocas labores anónimas serán tan de agradecer para futuros senderistas, que gracias a tu labor podrán reconducir su itinerario y quién sabe si incluso evitar que se extravíen. Si te has apoyado en el montículo que señala la ruta, o te percatas de que éste ha perdido rocas, añade una o dos más para mantenerlo.



Si te es posible asegura los pasos comprometidos para que quienes vengan detrás de ti tengan una buena referencia y mayor seguridad.



19.- Utiliza el vehículo de motor lo menos posible, especialmente si son ruidosos como los odiosos quad o ciertos tipos de motos, usa tu vehículo para desplazarse por carretera y sólo lo imprescindible por pistas, y si lo hace circula despacio y sin salirte de ellas. No olvides que el ruido también es una forma de contaminación.



20.- En los tramos más estrechos de caminos, senderos o lugares de mayor dificultad, los perros deben ir atados para que no molesten a otros caminantes en los tramos más estrechos de senderos, sobre todo si son muy corpulentos o no están acostumbrados a caminar por el campo, pudiendo provocar accidentes de tropiezos, impedir caminar al ritmo que uno desea o en el mejor de los casos que le pisen alguna patita. También hay que tener especial cuidado al pasar cerca de fincas privadas y en zona de pastoreo con los rebaños. Por no hablar de espacios naturales donde están terminantemente prohibidos como por ejemplo en la Garganta Verde o en la Ascensión al Torreón (Parque Natural de Sierra de Grazalema). Si llevas te llevas al perro dentro de una zona donde están prohibidos te expones a que te multen.



21.- Anda con las manos libres. Llevar mochila y no bolsas, es importante no tener las manos ocupadas. Si estás acostumbrado, puedes llevar un bastón. Pero si tienes las manos libres: en caso de tropiezos seguramente las necesitaremos. Cuando estés en una bajada con mucha pendiente recuerda no perder las manos de vista y clava los talones en el suelo te resultará más fácil, al igual que cuando subes una pendiente tómatelo con calma, con pasos cortos y en zig-zag. Al descender pendientes pronunciadas, hay que bajar mirando a la pendiente y clavando los talones a cada paso para guardar el equilibrio, y evitar las caídas o el rodar incontroladamente. Las subidas tómatelas con calma, con pasos cortos y en zig-zag, ayudándote de un bastón y si llevas los dos mucho mejor. No te obsesiones fijando tu mirada en aquel collado o aquella cumbre a la que hay que llegar, pasó a paso y con paciencia cuando te des cuenta ya estarás arriba.



22. La importancia de caminar con el bastón o mejor aún con dos bastones, en países del centro y norte de Europa, especialmente en Suiza, Austria, Alemania y países escandinavos, donde para no perder la costumbre nos llevan años luz de evolución, está más que demostrado científicamente que el caminar con los dos bastones, no sólo te ayuda enormemente a mitigar el esfuerzo en las subidas y bajadas por laderas empinadas, alargando así la vida de las rodillas que tienden a ir desgastándose con el tiempo, sino que vas realizando una serie de movimientos armónicos que favorece tu circulación sanguínea, ventilación de los pulmones y aumenta tu resistencia.



23.- En la medida de lo posible evita los tramos de zarzas, arbustos y matorrales espesos, ya que salir de ellos puede resultar agotador e implicar que terminemos llenos de arañazos. Si te ves obligado a cubrir un tramo campo través escoge siempre la ladera con menos pendiente y menos matorral aunque te suponga un rodeo hacia tu objetivo, pues en caso de tener que dar marcha atrás, podrás salir de allí con mayor facilidad.



24.- No basta con informarse de la Meteorología. Hay que actuar en consecuencia y no aplicar el dicho "al campo se sale aunque haga bueno". Salir con conocimiento de alta probabilidad de meteorología adversa es otra imprudencia que también se paga.



25.- Si no has acudido a la ruta en tu propio coche, debemos adaptarnos al compañero que lo lleva. Tanto si decide demorarse tomándose una copa o unas tapas al final de la ruta con otros compañeros, como si al finalizar la ruta decide marcharse rápido para ver un partido de fútbol, acudir a una cena o cualquier otro tipo de compromiso. En definitiva, somos nosotros quienes debemos adaptarnos al conductor y no el conductor a nosotros, de lo contrario lleva siempre tu propio coche y así te evitarás problemas.



26.- La cagada/s del camino. De cagar no se libra ni el Papá, ni el Rey ni el mendigo.

Por corta que sea la ruta nadie está exento de un retortijón, si bien lo ideal es cagar antes de empezar la ruta, mejor aún antes de salir de casa. Si te entran ganas en plena ruta ten varias cosas en cuenta:

a) Jamás cagues en medio o al lado de un camino de manera que el que venga detrás de ti se encuentre con el pastel y los restos de papel que hayas usado para limpiarte. Esto resulta especialmente repugnante si se trata de un obligado paso angosto de des trepe, donde incluso debes ayudarte de las manos, como por ejemplo: en el angosto des trepe inmediatamente posterior a “La Poza de las Mozas” en el “Descenso de las Angosturas del río Guadal mina”.

b) Sin duda alguna lo ideal sería que al igual que hacemos con las caquitas de nuestros perros nos lleváramos las nuestras en una bolsa para arrojar posteriormente a la basura. Pero como a fecha de hoy eso en España todavía es una utopía. Al menos caguemos en un lugar discreto, preferentemente al lado de un árbol o arbusto y si es posible dejándolo enterrado junto con los papelitos o completamente oculto a la vista y cubierto de piedras.

Rutas de Alta Montaña y Marchas por terrenos nevados:

1.- En Alta Montaña y por terreno nevado, el uso de Crampones y Piolet es obligatorio, no opcional ni recomendable, sino obligatorio. El límite de la Alta Montaña no es neto ni estricto. Por razones fisiológicas (aparte de las puramente clasificatorias que la filetean según la altitud, temperaturas y la vegetación), se mantiene entre los 1800 y los 2000 metros el límite inferior de la zona de Alta Montaña.

En los puntos de entrada a estas zonas suele aparecer un cartel informativo que advierte de que el visitante "Está entrando en zona de Alta Montaña. Uso obligatorio de Crampones y Piolet" (en la Sierra de Madrid, Peñalara, se sitúa en los 1.800; en Ordesa, en los 2.100 metros; en Sierra Nevada, a 1.700 metros), pero no tenemos que encontrarnos un cartel de advertencia como estos, para darnos cuenta y sentirnos advertidos, sino anticiparnos.

En Baja y Media Montaña, el uso de piolets y crampones, es recomendable - siempre, según las circunstancias -, quedando al buen juicio del que marcha. La montaña de "El Trevenque" es la Reina de la Media Montaña en Andalucía, quienes lo han subido ¿utilizarían Piolets y Crampones estando nevado? Nunca hay que subestimar la montaña (sea la que sea y tenga la altura que tenga) en invierno. El material más técnico ayuda a soportar las inclemencias del tiempo, pero la experiencia y el sentido común son nuestros verdaderos aliados.

Recuerda que los piolets y los crampones no son ni juguetes, ni adornos, es material de seguridad. Si se llevan hay que saber usarlos y usarlos de manera efectiva, de lo contrario, se convierten en peligro para uno y para los demás.

Por lo tanto, si pretendes caminar por zonas nevadas, sean valles, cumbres, cresterías o zonas de transición que se encuentren nevadas no olvides nunca que el uso de unos crampones y un piolet te pueden salvar la vida o un fatal accidente. Especialmente cuando vamos caminando por la zona alta o incluso faldeando una ladera, donde la nieve se ha convertido en hielo y la caída más simple se puede convertir en un interminable tobogán por el que vayas arrastrando tu cuerpo cientos de metros ladera abajo, hasta quedar empotrado en un árbol, roca, matorral de espino o frenado en una zona de poca pendiente después de haberte dejado tu ropa de protección y parte de tu piel e incluso de sangre a lo largo de una dramática estela.



2.- Procura ir equipado desde las botas hasta el gorro y los guantes con material específico para la nieve o alta montaña. No vayas de cualquier manera. La nieve es una cosa muy seria.



3.- Las montañas nevadas que tan bonita resultan para la vista pueden convertirse en una trampa mortal si no sabemos respetar sus normas. Una agradable senda nevada que por la mañana parecía incluso idílica, puede convertirse en una trampa mortal si cuando volvemos por la tarde está en sombra y se ha congelado completamente, resultando difícil incluso mantener el equilibrio si no llevamos crampones y siendo muy peligroso si pasan al filo de cornisas o empinadísimas laderas. Por ejemplo, en una de nuestras primeras temporadas vivimos una situación muy parecida a la que aquí comentamos al regresar al atardecer por la Vereda de la Estrella con placas de hielo que cubrían tramos muy comprometidos de senderos.



4.- Incluso en verano no te olvides de echar en la mochila los guantes, braga polar, gorro, etc., ya que en alta montaña, no solo son necesarios en invierno. En pleno verano, en Sierra Nevada por ejemplo, te puedes pelar de frío incluso con sol, si sopla viento y no digamos si entra una ventisca, y las manos y la cabeza es lo primero que se nos hiela.



CÓMO ACTUAR EN CASO DE PÉRDIDA O ACCIDENTE:



EN LA MONTAÑA SABER RENUNCIAR A TIEMPO ES UNA VICTORIA

" La cima de las montañas está en el valle".



Accidente o pérdida: Para los Servicios de Rescate es muy valiosa la información detallada que puedas dar sobre el lugar en el que te encuentras, posición relativa de la vertiente en la que te encuentras con respecto al sol, picos cercanos, accidentes geográficos, ríos, valles,...incluso por las que hayas pasado hasta el momento.

En caso de niebla, permanecer en el lugar, resguardado del viento y de la lluvia hasta poder ver una referencia inequívoca o que llegue el rescate. Los Servicios de Rescate tienen muy en cuenta el material que porta el rescatado en el momento del rescate; no llevar material obligatorio o necesario y no atender a la meteorología, se califica como imprudencia y el rescate se paga.



En caso de accidente conserva la calma, no te precipites y pide ayuda. Asegúrate que tienes el móvil encendido. Usa tu teléfono móvil, llama a tus compañeros o en su defecto al 112. Si en la pantalla te aparece sin cobertura, usa el truco de apagar y volver a encender el teléfono, a veces ocurre que después de pasar por un lugar sin cobertura, el móvil se queda bloqueado durante un buen rato, aunque haya cobertura en ese punto, pero normalmente apagándolo y encendiéndolo suele recuperar cobertura. Si tienes comunicación telefónica es muy importante que sepas ubicar y describir perfectamente el lugar exacto donde te encuentras para que te localicen lo antes posible.

Si no tienes móvil, el walkie, si no tienes un silbato, grita varias veces, pero cuidando de no quedarte sin voz y si nada de esto funciona confía en que después de haber dejado dicho que ruta ibas a hacer y cuál iba a ser tu itinerario vendrán a buscarte. No desesperes te ncontrarán tarde o temprano, lo único que no debes permitir es que te invada el pánico y la desesperación. La calma será tu mejor aliada.

El Guía o/y coordinador:

El fin fundamental que nos lleva a los apuntes que a continuación se detallan, es mejorar la organización, coordinación y sobre todo la seguridad del grupo, ya que como sabéis el número de participantes es cada vez mayor y estas normas básicas pretenden un mejor funcionamiento de las actividades que desarrollemos.

En cada ruta, siempre hay un organizador, que ha trabajado en la preparación y ha establecido unos criterios, como son: por donde se debe ir, los tiempos (llegada a un punto, cuando comer, etc.), aunque democráticamente se pude modificar, y esto no quita de que se formen varios grupos a diferentes ritmos, pero, siempre manteniendo una distancia prudencial para que, todos estemos informados, ya que el plan inicial puede variar por miles de razones. En muchos casos no hay cobertura de móvil, por lo que solo nos queda la comunicación visual.



APUNTES SOBRE LOS GUIAS O COORDINADORES:



1º- El coordinador/a o guía de la ruta es el compañero/a que se ha ofrecido, estudiando, explorando y planificando una ruta. Él se encarga de fijar la hora de salida, carreteras de acceso al lugar de inicio, decide el camino más adecuado para realizarla, etc. Igualmente decide si ante situaciones adversas (fuertes lluvias, ventisca…) se debe suspender la ruta. Las indicaciones del guía, así como sus explicaciones durante la ruta deben de ser escuchadas para un mejor funcionamiento de la actividad. Por lo tanto debemos colaborar con él , no crearle dificultades.



2º-Todos los componentes de una excursión deberán seguir las directrices del guía y no la de cualquier otra persona presente en la excursión, que por amistad, exceso de confianza con el guía, innata desfachatez o directamente falta de educación, prepotencia o afán de protagonismo decida ponerse por delante a tirar del grupo, rompiendo totalmente el ritmo de marcha que tenía pensado llevar a cabo el guía, o lo que es peor provocando incluso la ruptura, división e incluso que parte del grupo se pierda: bien la cabeza, la cola o un subgrupo que iba por en medio y se haya quedado extraviado.



3º- El coordinador irá a la cabeza del grupo, que marcará el ritmo, dependiendo del grupo que lleve y nunca podrá ser sobrepasado por ninguno de los participantes.



4º- Otra persona voluntaria irá situado en la cola del grupo y siempre permanecerá en esa posición cerrando la expedición.



5º- El grupo en todo momento deberá permanecer junto o separado a una distancia razonable unos de los otros, en caso de que las características del camino así lo permitan. En caso contrario, el grupo deberá permanecer junto en todo momento.



6º- En caso de que parte del grupo se separe en una excursión, saliéndose de la ruta inicial, el guía podrá suspender la ruta o tomar cualquier responsabilidad con respecto a la actuación irresponsable de los socios ó componentes del grupo.



7º- Por otro lado, si el comportamiento del guía o los guías en cualquier excursión no fueran el más adecuado ó incluso temerario, los socios lo pondrán en conocimiento de la junta directiva y esta deberá tomar las medidas que considere oportuna. Tanto la imprudencia, temeridad ó desconocimiento, puede poner en peligro, no solo a uno mismo, sino que también al resto del grupo.

8º- Todo socio interesado en participar en alguna salida tendrá la obligación la semana anterior a la actividad, de informarse de todos los detalles o ver si al final hay cambios de planes. Y confirmar siempre su asistencia y la de quienes vengan con él al coordinador de la ruta.

9º-En cada salida debería haber un equipo de primeros auxilios facilitado por el club, que llevará un socio voluntario, por si este fuera necesario emplearlo en alguna ruta. Este equipo será llevado en cada salida por un socio diferente.

10º- Para motivos de seguridad, el club deberá disponer en un futuro de 2 walkie- talkie. Uno deberá ser llevado por el guía y el otro por la persona que vaya en cola, para así estar siempre conectados y evitar posibles pérdidas y otras incidencias. En caso de grupos muy numerosos o con personas de distinto nivel, uno por guía.



11º- En caso de accidente de algún senderista, el grupo en general decidirá lo más conveniente. Asimismo ningún componente del grupo podrá regresar solo o quedar aislado del grupo. Deberá estar siempre acompañado de otro senderista.



12º-En nuestras marchas no dejaremos a nadie atrás. Cualquiera puede tener un mal dia. En nuestras rutas cada uno es responsable de si mismo y de todos, no es responsabilidad exclusiva del guía, un club es un grupo de personas que tienen una afición común. Por lo tanto todos colaboramos para que el club pueda funcionar mejor.



13º-Clasificación de las Rutas: Aunque los coordinadores de ruta describen la misma por sus conocimientos sobre la misma, no estaría demás dejarlo aún más claro. Es decir, que las rutas se clasificaran no solo por el Nivel ó Grado de Dificultad Física o Exigencia (que es el que, normalmente, figura en las fichas descriptivas, a veces demasiado escuetas. Sino, también, por el Nivel o Grado de Dificultad Técnica (crestas, aristas, repisas y otros pasos comprometidos), todo ello basado en una clave aprobada por la Asociación.



Describir la ruta con ayuda de estas indicaciones, puede ser muy importante para disipar dudas y evitar reproches del tipo “Si yo hubiera sabido que íbamos a pasar por un sitio como éste…”. En definitiva a la hora de redactar la descripción o ficha de la ruta, no escatimar a la hora de especificar cualquier tipo de pasos con cierto tipo de dificultad, para que cada cual tenga un conocimiento explícito en cuanto a capacidad de poder llevar a cabo la ruta con seguridad y confianza.



14º- Guías de grupo: Salvo en marchas con niños, en los que debe llevarse el ratio es

1/8 - si no van acompañados de sus padres -, en el resto de marchas es de 1/15. Las actividades específicas de montaña, tienen su ratio concreto.



15º- En las rutas con pasos comprometidos el Guía no debe olvidar llevar el denominado Material de fortuna (tipo cuerdas o escalas): Las marchas de montaña, en las que se conoce y evalúa la existencia de peligros objetivos, pueden comprometer la integridad de los componentes.



Contar con una cuerda, no debe ser exclusivamente por y para los compañeros que no se vean capaces de seguir sin ella. Es para la seguridad de todos. Verse inmerso en pasos más comprometidos como crestas, cornisas o repisas o pasos de escalada, sin material adicional, que puede que sea necesario o imprescindible, es una imprudencia y eso, cuanto menos, tiene multa, muy pequeña en relación con lo que se puede perder.



16º- Puntualidad no sólo para el inicio de ruta que también es fundamental: El horario previsto para el desarrollo de la ruta y concretamente para el regreso aproximado, es también importante y de hecho una de las preguntas que siempre nos suelen hacer algunos de los integrantes de cada grupo. Si bien la respuesta siempre es la misma, depende del ritmo de marcha del grupo y del número de paradas y su duración.



Como regla general (y salvo experiencia, buen juicio y responsabilidad), en verano, estar de vuelta en el punto final antes de las 16 horas de la tarde y no demorar el regreso más allá de las 17. Las nubes de tormenta se encuentran completamente formadas en ese periodo de tiempo y muy poco después empiezan a descargar. En invierno, proveer la vuelta con, al menos una y mejor dos horas de luz.

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